No todo pasa por lo económico, a esta altura parece que lo comprendemos, presumo. La educación pública, privada o familiar, en ciudades como Santa Fe, están atravesadas por la misma mentalidad; en tal sentido, el nicho que más lo evidencia son los profesionales de diversas ciencias, para eso he partido en pensar esto desde lo aparentemente nuevo, aquella gente supuestamente preocupada por la libertad y que se hacen llamar libertarios.
Haber participado activamente en el pasado reciente, en grupos políticos libertarios, liberales, con abogados, arquitectos, médicos, ingenieros, entre otros docentes de diversas ciencias sociales, etc….; donde la creatividad y el pensamiento crítico estaban ausentes. Obviamente, sin generalizar.
Y cabe la pregunta de cómo educar a tu hijo y si la ciudad de Santa Fe es un buen lugar para educar a tus hijos.
Iré a lo concreto:
¿La formación de un hijo apunta a que llegue a ser un adulto autosuficiente, seguro de sí mismo, o un buen empleado cumplidor de ordenes?
Mi experiencia, discutible, no niega que el santafesino al que me refiero no tenga pensamiento crítico…; no hay lucha por cambiar lo que está mal: razonan, cuestionan, se quejan, pero no van a los bifes, no arriesgan.
Culturalmente, el promedio de los santafesinos vive en una gran distancia para con todo lo que significa poder; de hecho, no se puede cuestionar nada de lo establecido o la pertenencia a determinadas estructuras, que se ofenden, se tornan violentos, actúan a la defensiva gregariamente.
En lo que respecta puntualmente a los profesionales, no son quienes tienen el sartén por el mango en estos «nuevos» espacios políticos; están sometidos a Picapiedras. Dejare en claro una postura personal: el bullying a mi entender es acoso, nadie puede someter a otro porque tiene más o menos edad, dinero, estatus, lleva más tiempo en la organización, cargo en el Estado, acomodo político, empleados jerárquicos de algún amo, rol en la estructura; nada de esto da derecho a nadie para exigir obediencia de otros.
Educados para colaborar y sumar, como aceptar las condiciones de un ambiente sin chistar….. Por eso, la creatividad que podría surgir de estos profesionales es precaria, porque la mentalidad es: «se creativo, pero de esta forma» o en su defecto renovadores de lo que ya existe.